Calderón

Hace mucho tiempo que no me ocurría, pero esta tarde me ha venido a visitar la nostalgia, es como si me hubiera llegado mi madre en sueños del mas allá. Estaba en el andén de la estación del tren y me dice a dios con la mano, algo que en realidad no iba a ocurrir nunca, pero ha ocurrido; a si de suave entre sueños como en el poema de Calderón, quien me lo iba a decir ayer cuando lo releí. Me he quedado en silencio, yo pensaba que estaba cerca de la Felicidad, pero parece ser que era una alarmante ambición por mi parte, pero no tiraré la toalla, parece que no doy para más, y es que para ser artista, uno tiene que aprender a protegerse a sí y de sí mismo, porque el solo hecho de ubicarnos en el mundo nos roba las fuerzas que la obra exige, disputa y no perdona; solo el genio sabe mirarse el ombligo en su aislamiento. Esto puedo verlo como un acto de legítima defensa, y los demás debemos de comprenderlo y admitirlo y, si no peor para nosotros.
En la vida las personas nos rozamos unas contra otras y, en ese contacto, por un simple mecanismo de capilaridad, las más sensibles y generosas se dejan beber por las sedientas, el artista que no es egoísta acaba absorbido por los demás.
No sé si he conseguido algo meritorio en esta vida después de hacer balance, ese diablillo de esta tarde me tiene preocupado, lleno de vacíos, de proyectos vitales que antes tenía. El mundo seguirá su curso con mi situación o sin ella, cargado de oportunidades inexistentes y de carencias que saltan a la vista. Yo he entrado en una fase de mi biografía en la que nada me iba a venir regalado pero estaba apostando por ella, más bien al contrario, y las cosas buenas de la vida van a venir gracias a mi esfuerzo, aunque sin ninguna garantía de retribución; las malas, en cambio iran llegando irremediablemente; como las personas vistas esta mañana en el paseo matutino, que no voy a relatar ahora. Parece que se ha inaugurado otra forma de vida. Esto es lo que he visto y me tendré que poner en situación; imaginar el escenario que va a venir, sin decaimientos ni fisuras ni improvisaciones; tendrá que ser con mucho esfuerzo para llegar hasta el final que no lo tengo claro aunque de la honradez con la que lo entendía era una apuesta por lo joven talentoso, cercano; todo en su sitio y parece que no sirvió para nada, a pesar del mimo y de la delicadeza.
Estoy en un bote perdido en alta mar. Siento un vahído como si hubiera perdido el control de la situación. No habrá milagros.¿ Cuándo aprenderá usted? De esta manera he sabido que no era mi día. Nunca antes me había atrevido a contarlo con tanta franqueza, tal vez temeridad; me pregunto qué grave ha tenido que ser la causa para exhibir mis deseos auténticos, parece que me columpio en la contrariedad, estoy saliendo del encantamiento a duras penas,
No tendré noticias de ella, de ellos ni de mi; así lejos de todo y de todos, dueño absoluto del espacio, y del tiempo decido enclaustrarme para explorar a capricho mis propios sueños; si para vivir otra vida hermosa, sugestiva de un futuro mejor. Me embarco un viaje único consciente, personal y solitario en busca del áureo vellocino que acaso se esconda en mi alma que pensaba haberla encontrado, llegarán noches en blanco con un dardo que me herirá de muerte, pero sigo embelesado de esperanza, esperando que las heridas de la frustración sean méritos de guerra. Pongo el reloj sobre mi mesa. Comienza el reto. Objetivo marcado. Hasta la meta. Gracias.
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anikabell dijo
Y que llegues a esa meta.
Salud y buen viaje.
Un besote.
Anabel.
18 Abril 2009 | 10:52 PM