Tarde descolocada

Recordando tantas nubes sin historia.
Que miran sin ver, sin dar crédito a lo vivido.
Cariada el alma, ¿qué se puede hacer?
Husmeé en mi libro y encontré un papel,
De las manos me lo quitaron sin dar cuenta de él,
Me quedé boquiabierto en un atardecer.
Me sentí solo cuando volvía con mi libro.
No sabía que pensar, vivir el momento…o ver.
Vi que quizá no estaba en lo cierto,
Tendría razón yo o él.
No es posible determinarlo con los sentimientos en la piel.
¿Qué hiciste tú?
Me intenté posar en el fuego de tus ojos.
En tu pedazo volcán, no me dejaste.
Te reíste de mi interés.
¿Cómo hallarle sentido a una cosa tan tonta?
Pero si antes estás herido, fluye le sangre en él.
Te juegas la vida en estos pequeños detalles.
Hay que seguir hilvanando poemas en la noche,
pastoreando a tu encuentro los buenos recuerdos,
husmeando el fuego que se sabe qué es y donde está,
pero que difícil es dar con él.
En este arbitrario mundo imaginario no sé que es lo aparente o lo real.
Ha sido una tarde de aprendizaje.
El oído no solo oye sino que piensa, siente y ve.
En este arbitrario mundo amado ¿real o imaginario?
En un aniversario dolido bajo el brazo.
Cómo se tuerce la tarde.
Tú no le habrás dado sentido y el otro dolorido.
Voy a extender a la luz de la LUNA lo ocurrido, que no cesa de reír, no sé por qué.
Yo me siento ante el té con una cierta angustia de verte tan preocupada por él.
¿O es por ti?, quizá esté abusando y un demonio me entone canciones a mi oído para no ahuyentar el tema el tema.
Empecé la tarde ayuntándome a una mujer.
He acabado realizando este poema con mis manos que te persiguen
A pesar que tropiezan y caen.
Prefiero cogerte entre mis brazos que escaparte por entre la grietas del vacío de tus brazos descolocados. No me desencajes.
Las flores del alma verdes y blancas nos desnudan.
Bajo la Luna saqueada una rosa roja te llora en la palma de la mano que mantiene la hoja arrebatada.
Mira la Luna desde tu ventana abierta cada mañana y mete en tu memoria el fresco amor de mi corazón herido.
Condenadas palabras. Obligado a escribir. Por una obsesión que me oprime en este lugar. Si están desordenadas, ordénalas y exprímelas con fervor, pues tengo que sacarlas del encierro para que no se pudran de dolor.
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tate dijo
El desorden en los sentimientos solo los puede ordenar uno mismo, tienes
mucha tarea por delante. Animo!! algun dia lo vas a conseguir.
Un beso
12 Marzo 2009 | 08:59 PM