Es un día de resaca. Un estado en el que la cabeza le da por tocar el bombo y encima no sabes si lo que recuerdas fue sueño o realidad. Supongo que la mayoría de quienes habían perdido los estribos debían de sentirse muy idiotas, quizá un poco estúpidos. No porque se avergüencen. No porque tuvieron que salir de casa, sino porque haberla emprendido de aquel modo no era una hombrada. La lluvia nos vino bien, para despejarnos, era un día en el que hubiera estado mejor en tus brazos, ¡te quiero tanto!. Quería hablar contigo, necesito hablar contigo para volver a demostrarte todo lo que te quiero, no soy una mala persona. Me parece que no acabas de creerme. Te contaré una cosa. Utilízala como quieras, pero, te lo advierto, no digas que lo has sabido por mí, porque lo negaré todo. Aseguraré que mientes. Que nunca te lo he dicho. Diré que nunca te lo he dicho. Tu y yo no somos tan distintos. Mírame a los ojos, espero que el brillo de tu mirada no desaparezca nunca. Me gustaría la idea de despertarte, en la intimidad en una intrusión nocturna, susurrarte al oído, con voz suave; pillarte desprevenida, subirte la tensión al despertar, que te costara trabajo el creerte que estaba a tu lado. Darte un tiempo para racionar, ver tu capacidad recuperación. Y esperar… Éstaba allí, podía ocurrir todo o tenerme que marcharme en cualquier momento. Me froté el pecho, haciendo rechinar ligeramente el vello. Sonrió, podía ser buena señal.Tu te lo mereces todo. Eres fuerte y lo sabes solo en algunos momentos, cuando te lo crees.¿Por qué no siempre?.Vas como las olas arriba y abajo.¡ah! ¿estás despierta?Me rozaste ligeramente los labios, era el comienzo, de un largo beso. Cerramos los ojos nos abrazamos el uno al otro Crujió la cama, durante largo tiempo.Se oyó el grito de amor desde el centro de la ciudad hasta el extraradio,¡qué fuerza! Será el futuro a seguir. Así lo espero.