Salí a una plaza

que no sabía de ella.

Allá delante había una iglesia

pero no entré en ella.

Pasé por la puerta,

se oía música lenta.

Me quedé escuchando

¡ Qué gloria era!

Música espiritual, jazz, blues,

flamenco, ¡ Cualquier cosa de esas!.

Me adentré, me senté

poca gente había al lado de la piedra vieja.

Un mendigo en la puerta y dos abuelas.

Ensayo, allí parece que tocan manos negras.

Hasta los fantasmas salen a escuchar. ¡ Vale la pena!

En la plaza se oyen gritos.

A la sombra de la fuente de agua fresca

yo aquí sigo escuchando música negra.

Estoy sobre ascuas, que humean.

Cierro los ojos. Te veo desnuda sobre la fuente de piedra.

La música va reposando hasta llegar a parecer agua negra.

¿ Mi amor?. Recuerdo.

Solo oigo esta trompeta.

¡ Qué placer! Brillar a tu lado, con este rayo de luz en la tarde seca.

Fluye una voz, en la oscuridad, no se la ve, es una mujer con gran fuerza.

Toca el piano. Lucha por situar notas negras.

Me estremezco. Me resuenas aquí dentro en esta catedral vieja.

Arde un mis ojos un misterio.

¿ Quién será la que me espera afuera?