La calle sola a medianoche.
La luna en lo alto, viéndome pasar por entre las nubes.
Cuando doblo las esquinas, ella me seguía.
Algunas veces se escondía.
Estaba solo yo.
Eras tú la que partía.
Fuiste tú la que rompiste.
Así el alma se rompe sola.
Por el temor a ser libre.
Entró en mi la noche, aquel día.
No te he visto paseando, entre las nubes.
Como yo pretendía.
Te quise, desnudo me encuentro,
No te puedo ofrecer mi alegría.
No me preguntéis como fue.
Todo se nubló en mi mente.
Y sigo así.
Hasta que encuentre otras manos
que me levanten de este rincón
y piense cuán bella es la vida.

Aun sin amor.